El yoga no tiene edad

Eugenia y Carmen - Efecto Yoga Málaga

Eugenia (en el lado izquierdo del sofá) y Carmen (en el lado derecho) – Efecto Yoga Málaga

Eugenia y Carmen son nuestras alumnas más veteranas. Y siempre que vienen nos sorprenden con su energía, con su actitud, y muy especialmente, con su buen humor. No queríamos dejar pasar la oportunidad de hacerles una breve entrevista acerca de sus respectivas experiencias con el yoga.  ¡Muchísimas gracias a ambas!

¿A qué os dedicáis?

Eugenia: Pues me dedico a vivir, estoy jubilada; tengo setenta años y ya no trabajo, así que hago lo que va saliendo cada día. Leer, estar con la familia, con los amigos. Antes era arquitecta en el Ayuntamiento, en el área de protección del patrimonio edificado.

Carmen: ¿A qué me dedico? A echar fuera todo el estrés que he acumulado en mi vida —comenta entre risas—. He sido directora de un comercio, y cada día tenía que enfrentarme a muchos problemas. Me jubilé con ochenta años, el próximo enero cumpliré noventa.

 

¿Cómo llegásteis al yoga?

Eugenia: A través de mi amigo Juan Blanco. Pasé un tiempo muy enferma y mi estado físico se había deteriorado bastante, y mi amigo Juan me sugirió empezar a practicar yoga, así que hace seis meses que me puse manos a la obra.

Carmen: Mi hijo fue el que me dijo que lo hiciera. Hace cosa ya de un año. Durante ese año he ido poquitas veces y ahora con vosotros es cuando verdaderamente estoy practicando con más frecuencia.

 

¿Qué beneficios encontráis en el yoga?

Eugenia: Para mí el beneficio más importante que encuentro en el yoga es que estoy aprendiendo a respirar. No tengo mucha flexibilidad ni equilibrio, y esas son cosas más difíciles de recuperar. Aun así, en este tiempo he mejorado un poco, pero es un proceso más lento. La mejoría que más noto, sin duda, es la respiración. Otro de los beneficios que más noto es que siempre salgo con más energía después de la clase de yoga.  

Carmen: Noto que me va muy bien, muy bien. Yo he tenido un enfisema muy grave, y una cosa que he descubierto que me va muy bien y con la que he observado una mejoría fabulosa es la respiración de fuego (kapalabhati). Me abre muchísimo los pulmones. Esto además no ha sido un efecto placebo ni mucho menos puesto que yo no me lo esperaba… ¡Y me lo he encontrado! Así que nada, ahora me paso cada mañana un rato soplando.

 

¿Un secretillo para llevar los años tan bien?

Eugenia: Intento mantener un estado de ánimo positivo, ser consciente de lo afortunada que soy. Y cuando hay algún problema, intento encontrar soluciones afortunadas.

Carmen: Soy una mujer muy crítica, pero de un modo optimista, creo que las cosas se pueden cambiar a mejor, y esa ambición por cambiar es lo que me mantiene con ganas. De lo malo siempre se puede sacar algo bueno. Yo me estaré muriendo y estaré viendo lo bueno de morirse.