Yoga, la arquitectura de la paz

On Yoga, architecture of peace
Nos gustaría compartir con vosotros este inspirador fragmento del documental: Yoga, la arquitectura de la paz.
«Se trata de reservar un poco de tiempo al día y de prestar atención a esas partes de nosotros que no podemos ver. Pasamos mucho tiempo cuidando de nuestros cuerpos, alimentándolos, respondiendo a emails, lidiando con el mundo que nos rodea, todas las cosas que podemos ver y medir. Pero necesitamos algo de tiempo para cuidar de esas cosas que no podemos ver, como la respiración o la sensación de aquietar la mente o la sensación de meditar poniendo el foco en la compasión, en la contemplación de Dios, de la conciencia, del amor; todas estas cosas que no pueden verse ni medirse. Gran parte de la práctica del yoga y la meditación se fundamenta en cosas que no pueden medirse, en habitar ese espacio sin medir nada, sin entender nada, porque no hay nada que entender. Es posible entender las cosas hasta cierto punto, pero entonces la realidad cambia, o aparece otra cosa que no alcanzamos a comprender, y ahí es donde aparece la idea de rendición, de conocer nuestros límites, saber hasta dónde podemos llegar y en qué momento hemos de desistir y tener fe o confianza en que la ayuda nos vendrá de alguna forma. Hay mucha gente que medita, que hace yoga o algo parecido, que va a la iglesia; tiene que haber, por tanto, algún tipo de motivación en nosotros, en todos los seres humanos, que nos impulse a contemplar, a rezar, a adorar, a aquietarnos de alguna manera u otra. Aristóteles, Platón, los monjes jainistas, los yoguis, todos ellos sintieron la necesidad de cuestionar, de contemplar. Algunos de ellos abandonaron la sociedad para poder dedicarse a esa contemplación. Esto lleva ocurriendo desde hace miles de años. Hacer esto no es nada nuevo. Es algo que está en nosotros.
No creo que las cosas tengan que ir necesariamente a mejor, no creo en un mundo mejor ni más pacífico. Y no es porque yo sea un fatalista ni nada de eso, pero parece que la violencia siempre ha estado presente en el mundo: convulsiones políticas, problemas económicos, crisis financieras; parece que siempre hay algo, hambrunas, maltratos, plagas, algún rey terrible que es invadido por un país extranjero que lo destruye todo; estas cosas llevan pasando desde hace mucho tiempo y… No cambiamos. Pero siempre han existido pequeños grupos de personas que dicen: yo no quiero formar parte de esto, así que voy a intentar ser alguien más cordial, más considerado, voy a tener en cuenta el mundo en el que vivo, la repercusión de mis acciones, voy a intentar ser más amable. Siempre han existido pequeños grupos de personas a lo largo de la historia que han decidido hacer esto. Los yoguis son unos de estos grupos, y su capacidad para mantener viva su práctica ha sido muy destacable. La práctica de yoga tal vez sea un poco diferente a día de hoy, pero la idea que subyace es, en esencia, la misma: no quiero formar parte de ese mundo que causa tanto sufrimiento a la gente. Quiero formar parte de un mundo que sea capaz de crear más felicidad, más amabilidad, más consideración, más respeto. Por ello precisamos ese tiempo de quietud, para poder experimentar esas cosas. Tenemos la necesidad de hacer que nuestra vida sea un poco más estable, de conseguir una percepción un poco más clara. Y llegar al entendimiento de que todo el mundo que nos rodea está atravesando la misma lucha».
En el siguiente enlace podéis encontrar el documental completo (en inglés):
Igualmente recomendable es su banda sonora, a cargo de Silvio Piesco:
(Traducción de Francisco González)